El corazón de una pequeña historia

Libro leido: Corazon: Diario de un niño

Edad : 16 Años

Departamento : Bogotá

Municipio : Tenjo

Nombre : Leidy Paola Salguero Benavides

Corazón: Diario de un niño, Edmundo de Amicis. Un corazón que palpita fuertemente, al ritmo de las pisadas apresuradas de un niño italiano que con sus vivencias fue convirtiéndose poco a poco en una parte de mí. Lo leí cuando tenía cerca de 11 años y recuerdo que no lo entendía muy bien, pero que la forma en la que el niño veía el colegio, a sus compañeros y profesores, se asimilaba mucho a mi propia experiencia. Este libro llegó a mí en el momento indicado, pues no estaba pasando por una buena época estudiantil, me sentía algo excluida y de cierta forma aparatada del mundo. Logró conectarme con todo, hizo que me fijara en las relaciones que mantenía con mi familia y con mis compañeros, me formó y más importante aún: me transformó. Comenzar a leerlo fue una experiencia un tanto divertida, pues la edición que tenía era grande y un poco pesada, lo que hacía que el solo esfuerzo de abrirlo, fuera toda una pequeña terapia;:me sentaba en un sillón grande y me acomodaba de la mejor manera, ahí comenzaba todo. Acariciar el libro con mis manos, sentir su maravilloso olor y transportarme a esa Italia ya lejana, ya muerta en la que vivía aquel niño, era mi mejor forma de olvidar el mundo que a veces se volvía un tanto tormentoso y doloroso. Este libro fue solo el abrebocas de muchos que vendrían después; fue el detonante a ese gusto todavía escondido que, sin saberlo, me abriría muchas puertas. Cuando comencé a leer más libros (antologías de cuentos y principalmente novelas), descubrí que me encantaba y que abrir un libro nuevo, era igual a sumergirme en otra grandiosa aventura. Primero llegó Corazón: Diario de un Niño, después fue Alicia en el país de la maravillas. Amy, el niño de las estrellas y muchos, muchísimos más. No hallaba el tiempo para leer absolutamente todo lo que veía a mi alcance. Con la lectura no solo me transportaba a otros mundos maravillosos, también, sin darme cuenta, fui desarrollando capacidades que antes no tenía, cuya ausencia me causaba problemas. De alguna forma comencé a memorizar más rápido, las cosas que antes mis profesores me explicaban y que yo con dificultad entendía, ahora se presentaban a mí de forma clara y sencilla, los buenos resultados en el colegio no se hicieron esperar, habían mejorado. Pero no es por esto por lo único que estoy agradecida con la lectura, ya que lo realmente hermoso que me ha brindado son nuevos amigos, que comparten mis gustos y disfrutan las aventuras literarias. Si en mi vida nunca hubiera aparecido aquel libro (Corazón: Diario de un niño de Edmundo De Amicis) de seguro no sería la persona que soy ahora, no tendría las habilidades que hoy tengo ni los amigos con los que hoy comparto maravillosas experiencias. Por esto digo y siempre diré que la literatura es un pequeño mundo al cual entras, pero por fortuna difícilmente sales. Es momento de iniciar la aventura, ¡a leer!

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